III. ETAPA ANALÍTICA O MARCO TEÓRICO CONCEPTUAL

 3.1 ¿Qué es la etapa analítica?

 Es la etapa intermedia del proceso de planificación, etapa que permite recrear, ampliar y/o transformar nuestros marcos teóricos y doctrinales para entender lo que nos pasa, y nos lanza a un replanteamiento fundamentado de la acción pastoral que realizamos[1].

El Marco Teórico Conceptual es parte fundamental del proceso de planificación pastoral, está constituido por dos partes, la primera se trata de los conceptos en que se plantea nuestra visión de Persona, Sociedad, Dios e Iglesia. Estos conceptos nos permiten tener claridad de la propuesta a la que estamos invitando; así mismo permite que TODO lo que hagamos tenga un referente que inspira la acción y la metodología, permite también tener un referente para la evaluación de los procesos. La segunda parte está conformada por los Principios y Criterios de la acción pastoral, éstos se deducen de los conceptos fundamentales: Hombre, Sociedad, Dios e Iglesia que se transforman en un conjunto de principios y criterios.

3.2 Conceptos fundamentales[2]

3.2.1 Concepto de persona

¿Cómo es el ser humano que pretendemos formar?

Es un ser racional abierto a la trascendencia, que busca el sentido último de su existir, lo reconocemos y lo aceptamos como persona completa, pero inacabada, en crecimiento y búsqueda, que aspira a desarrollar en equilibrio sus capacidades, habilidades y destrezas, dotado de una vocación para la humanización. Es un ser con capacidad de amar que lo lleva a dar un servicio desinteresado al prójimo con actitud de apertura y acogida, tolerancia, diálogo, solidaridad, responsabilidad, misericordia. Es un ser libre que opta, decide y elige con rectitud y coherencia la realización de sus actos. Se identifica y se reconoce llamado a ser sujeto histórico y asume su libertad para crear la historia con conciencia crítica y conciencia de los otros. Se descubre como un ser cultural que adquiere y construye valores, signos significativos, formas de interpretar e intervenir en la realidad y los comparte con el grupo social al que pertenece, lo que lo lleva a ser un ser social que vive y se desarrolla en relación con los demás. Es un ser que recibe la esperanza como don y la acrecienta en y con los demás en experiencia comunitaria[3].

Desde[4] la visión evangélica, el ser humano es imagen y semejanza de Dios, su Creador; es hijo amado del Padre, ser habitado por el Dios de la vida, ser que colabora en la redención del hombre, constructor del Reino, profeta[5] y hermeneuta de la realidad. Se encarna[6] como sujeto, gestor, protagonista y evangelizador. Es contemplativo[7], conjuga la esperanza y el consuelo con el compromiso, se sabe instrumento de Dios, vive para hacer la voluntad del Padre para ser transformado en otro Cristo que vive vuelto hacia los otros. Vive el ágape que implica amar y entregarse a todos. 

3.2.2 Concepto de sociedad[8]

Sociedad que soñamos construir

Del concepto de hombre emana una visión de sociedad, la sociedad que soñamos construir mediante la formación de hombres y mujeres. Concebimos a la sociedad como grupo humano que se construye en el diálogo a través de las múltiples relaciones establecidas entre personas de una comunidad con la finalidad de satisfacer las necesidades fundamentales de su existencia, asumiendo los valores del Reino predicado por Jesús. Desde esta óptica de Reino la sociedad se constituye como una sociedad ética y democrática fundada en el respeto a la dignidad humana, la pluriculturalidad, la multiculturalidad y los derechos humanos, que favorecen la participación responsable y comprometida de sus miembros. Es grupo humano que lo sabemos en búsqueda, con capacidad de construir sueños y utopías comunes basadas en el bien social; una sociedad humana, fraterna, justa, incluyente y solidaria que cree en la bondad, que trabaja por la igualdad y la justicia, que dignifica al ser humano permitiendo el desarrollo integral de todos sus miembros como sujetos sociales. Sociedad que se construye por comunidades de vida que buscan el desarrollo y el bienestar para todos y para cada uno, con conciencia histórica y profundo sentido ecológico. Estas comunidades son poseedoras de esperanza, buscan mejorar las realidades personales y sociales; viven, acrecientan, desarrollan y educan la esperanza, ponen los medios y se comprometen para hacer realidad sus sueños comunes, son el lugar donde cada miembro recibe y da vida.

3.2.3 Visión de iglesia[9]

Iglesia según el espíritu cristiano

La Iglesia es pueblo de Dios, comunidad de creyentes que viven el seguimiento de Jesús. Tiene como fundamento la Palabra de Dios y como criterio la autenticidad y la eficacia por ser los criterios del Padre. Está constituida por comunidades[10] de vida en camino y construcción que viven la pascua y la esperanza. Es lugar de encuentro donde se comparte el acontecer de Dios en la vida de la persona y en la vida de la comunidad. Lugar de construcción y reconstrucción de la persona desde el espíritu evangélico, donde se hace posible la salvación del hombre a través del hombre por la donación y la entrega a los hermanos.

Es Iglesia enviada y sostenida por el espíritu del Padre y de Jesús, es sacramento e instrumento de salvación, de comunión y vida, servidora del Reino y de la humanidad; Iglesia cristocéntrica, reinocéntrica, neumatológica, ecuménica, profética, martirial[11], misionera, encarnada[12] e inculturada[13]. Se caracteriza por su cosmovisión trascendente de la historia y de la vida que le posibilita descubrir la revelación y el acontecer de Dios en las realidades y en los acontecimientos. Iglesia que al estilo de Jesús se inserta en la realidad y desde ahí da testimonio y transforma.

Mediante su espiritualidad y anuncio evangelizador dispone el corazón de la persona para que se abra a la experiencia del Resucitado. Da identidad y dignifica a la persona. Rescata al ser histórico y autónomo que hay en cada ser humano. Reconstruye la esperanza del pueblo. Devela el mal espíritu que está metido en las estructuras. Construye solidaridad, justicia y paz, manifestado en servicio, amor liberador, comunión y fraternidad. Opta por el ser humano con predilección por el necesitado. Es iglesia que vuelve a sus orígenes para reencontrar y vivir la originalidad de Jesús, haciendo camino en medio del conflicto y viviendo en proceso de conversión. 

3.2.4 Visión de Dios - Jesucristo[14]

El Dios que se ha revelado al hombre en la historia

Por la revelación creemos en Dios Trinidad[15], comunidad de amor; un Dios omnipresente[16] cuya naturaleza es salir de sí mismo.

Dios es Padre y creador: es Padre que guía y acompaña a sus hijos, que baja para entenderse de su pueblo. Su opción es el ser humano, toma la iniciativa para salvar al hombre[17], habita todo lo creado y opta por la mediación para hacer posible la redención[18].

Jesucristo es el Dios encarnado[19], la compasión y la misericordia actuante de Dios. El Dios que reivindica, humaniza y confronta. Es el Cristo, el Salvador, el enviado, el cordero entregado, el Resucitado que nos enseña el camino hacia Dios. Es el Dios-hombre que baja, se pone a nuestro alcance y es para todos. No condiciona ni manipula, deja en total libertad, ilumina y da horizonte. Es el pobre entre los pobres, es el apasionado por vivir en fidelidad la voluntad del Padre. Es el buen pastor que da la vida para que tengamos vida. Su utopía es hacer posible el Reino aquí y ahora. Reestablece la esperanza del hombre derrochando la gracia y la salvación. Es el buen samaritano que baja, se acerca, sana, levanta, cuida, paga por la vida del semejante. Es el vaciado de sí y el invadido de Dios. Vive dando y dándose sin condiciones a quien lo necesita, se entrega a todos, responde dando vida, libertad, perdón, vive la fidelidad hasta la muerte. Es el Señor de la historia, de la vida y de la muerte.

Dios es Espíritu Santo que anima y fortalece, es la fuerza de Dios que actúa en todo ser humano, por la acción de este espíritu se realiza y plenifica la obra creadora de Dios en el ser humano y en la creación entera, en la historia, en el mundo, por tanto el Espíritu es el Señor y el dador de la vida.

3.3 Principios y criterios

 Los principios y criterios emanan de los elementos constitutivos que integran los conceptos fundamentales antes mencionados; a excepción del concepto de Dios a quien es imposible establecerle principios y criterios pues sería pretender reducirlo a una percepción limitada.

P E R S O N A

PRINCIPIOS

CRITERIOS

1. El hombre y la mujer son seres trascendentes, creados a imagen y semejanza de Dios y habitados por Él. Que descubren y contemplan a Dios encarnado en la vida.

Una pastoral que lleve al ser humano a tomar conciencia de su identidad profunda; que le permite descubrir en la historia y en su vida el actuar de Dios.

2. El ser humano es una persona completa e inacabada, en crecimiento y búsqueda.

La acción pastoral lleva a la persona a reconocer y desarrollar sus potencialidades a través de procesos graduales y sistemáticos.

3. Todo ser humano está dotado de una vocación para la humanización, con capacidad de amar y de servir.

Una acción pastoral que lleva al ser humano a asumirse como persona llamada a la donación.

4. Es un ser libre que opta, decide y elige con rectitud y coherencia la realización de sus actos.

Una pastoral que va llevando a la toma de decisiones conscientes y responsables que favorezcan el bien personal y común.

5. Seres históricos constructores de cultura que junto con otros se construye y se reconstruye. Abierto a la esperanza desde su libertad.

Una pastoral que lleva a asumir la historia con conciencia crítica y con conciencia de los otros, que favorece el crecimiento en comunidad y el sentido de trascendencia que acrecienta la esperanza.

 

S O C I E D A D

PRINCIPIOS

CRITERIOS

1. La sociedad es un grupo humano que se construye en el diálogo a través de las múltiples relaciones que se establecen entre sus miembros.

Mediante la acción pastoral formamos para el diálogo, la comunicación y la escucha del otro como condición para las relaciones humanas fraternas.

2. La sociedad asume los valores del Reino predicado por Jesús constituyéndose como sociedad ética y democrática fundada en el respeto a la dignidad humana.

Una pastoral basada en el análisis de la realidad, que lleve al compromiso con el otro. El más necesitado

3. La sociedad es un grupo humano en búsqueda, con capacidad de construir sueños y utopías comunes basadas en el bien social.

Acción pastoral que forma personas capaces de construir sueños y hacerlos realidad

4. Es una sociedad que se construye por comunidades de vida con conciencia histórica, que acrecienta la esperanza.

Una pastoral que eduque para compartir y celebrar en comunidad la fe y la vida

 

IGLESIA

PRINCIPIOS

CRITERIOS

1. La Iglesia es pueblo de Dios, comunidad de hermanos creyentes que viven el seguimiento de Jesús.

Formar en el sentido de Iglesia y en ella encontrar la vocación personal.

2. La Iglesia está constituida por comunidades de vida en camino y construcción que viven la pascua y la esperanza.

Una pastoral basada en la fe, la esperanza y la caridad.

3. Es un lugar de encuentro donde se comparte el acontecer de Dios en la vida de la persona y en la vida de la comunidad.

Una acción pastoral que eduque los sentidos para la contemplación y descubrir a Dios en todas las cosas.

Una pastoral que dispone el corazón de la persona para que se abra a la experiencia del Resucitado.

4. Lugar de construcción y reconstrucción de la persona desde el espíritu evangélico.

El centro de la acción pastoral es Jesucristo y su razón de ser las personas

5. Es el lugar donde se hace posible la salvación del hombre a través del hombre por la donación.

Se forma en el compromiso y la misión como respuesta al llamado de de Dios.

Pastoral que opta por el ser humano con predilección por los más necesitados.

6. La Iglesia se caracteriza por su cosmovisión trascendente de la historia y de la vida, descubriendo el acontecer de Dios en la realidad.

Una acción pastoral que educa, reanima y acrecienta la esperanza

7. Iglesia que al estilo de Jesús se inserta en la realidad y desde ahí da testimonio y transforma.

Acción pastoral que impulsa al apostolado, a ser discípulos y apóstoles comprometidos con la realidad social que les ha tocado vivir.



[1] Boletín Avances, La Metodología de la Planificación Pastoral en el CEJA, Septiembre-octubre del 2006, p11.

[2] Boletín Avances, La Metodología de la Planificación Pastoral en el CEJA

[3] Concepto construido desde la Pedagogía de la Esperanza del CEJA.

[4] Consuelo Lomelí López, Construcción del marco conceptual, Seminario de Planificación Pastoral, Bogotá Colombia, febrero a julio de 2005.

[5] Capaz de leer el acontecer de Dios en la historia del pueblo y en la realidad el querer de Dios; denuncia, anuncia con su vida y con su palabra, cuestiona e interpela las realidades que impiden la construcción del Reino.

[6] Desde el arraigado a su cultura y tradiciones que transforma las estructuras sociales, económicas, políticas y eclesiales haciendo síntesis entre fe, ciencia, vida y cultura.

[7] Actitud que le lleva a entender la historia como historia de salvación.

[8] Visión de sociedad construida a partir del concepto de sociedad de la Pedagogía de la Esperanza del Ceja y del marco conceptual de los modelos operativos construidos en el Seminario de Planificación Pastoral, Bogotá Colombia, febrero-julio de 2005. Consuelo Lomelí López.

[9] Consuelo Lomelí López, Construcción del marco conceptual, Seminario de Planificación Pastoral, Bogotá, Colombia, febrero a julio de 2005.

[10] Donde se vive el diálogo que desenfrena el dinamismo del interés por el otro, donde cada persona tiene un espacio y un lugar.

[11] Porque entrega la vida para dar vida a su pueblo, porque es perseguida y amenazada.

[12] Su acción pastoral es respuesta a la necesidad y realidad del pueblo.

[13] Acoge dentro de sí a todos los que junto con ella quieran construir el Reino, se encarna para descubrir las semillas del Verbo en cada cultura y en cada religión.

[14] Consuelo Lomelí López, Construcción del marco conceptual, Seminario de Planificación Pastoral, Bogotá, Colombia, febrero a julio del 2005.

[15] Dios Padre, Dios Hijo – Jesucristo y Dios Espíritu Santo.

[16] Que se revela en los hechos de la historia y de mi historia, en la vida y en mi vida, en el tiempo y en mi tiempo; nos hace dueños de nuestra historia y de nuestro tiempo.

[17] Para crear, para salvar al ser humano, para resucitar a su hijo Jesús.

[18] Es decir, salvar al hombre a través del hombre.

[19] La encarnación es la manera más nítida de comunicación de Dios con los hombres, pues la encarnación es asumir en totalidad y sin restricción la condición humana; es un agacharse para abarcar la totalidad de la persona, mirando de manera privilegiada a los pobres y excluidos.