SIERVO DE DIOS JOSÉ MA. CÁZARES Y MARTÍNEZ

2º Obispo de Zamora y Fundador de la Congregación HPSSC

El Señor Cázares, desde los primeros años de su vida sintió despertar en su corazón sentimientos de compasión por los sufrimientos de sus semejantes, y, como Abogado y Patriota supo defender con justicia y caridad a los más necesitados.

José Ma. Cázares y Martínez, vio la luz primera el 20 de noviembre de 1832, en el pueblo de La Piedad, Mich., tuvo la dicha de nacer en una familia cristiana, cuyos padres: Ignacio Cázares e Ignacia Martínez le inculcaron el amor a Dios y el amor a sus semejantes, de modo particular a aquellos más necesitados.

Después de haber estudiado sus primeras letras con un maestro particular, el señor Cura de su pueblo lo inició en el latín y en los principios de la abogacía. Estudió Derecho y Teología en el Seminario de Morelia y se tituló en 1860 en el Colegio Jesuita de San Ildefonso en México. Posteriormente se doctoró en cánones por la entonces Pontificia y Nacional Universidad de México. Fue socio corresponsal de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, primera entidad que organizó la investigación científica en México.

Después de doctorarse y de haberse entrenado por dos años en el ejercicio de la abogacía, volvió a su tierra natal. Ya desde ese entonces se conocía al licenciado Cázares como un hombre de costumbres austeras, recto, justo y firme de principios. Se distinguía también por la pericia en todos los asuntos que le fueron encomendados. No era de extrañar que el Licenciado Cázares apoyara entonces las causas de los indigentes, por lo que, sin acepción de personas, defendió y protegió los derechos de muchos. Su área de acción, además de Michoacán, se extendió a los vecinos estados de Jalisco y Guanajuato.

En la época de Maximiliano llevó a cabo la defensa de unos reos condenados a muerte por la Ley Marcial, dictada por el Emperador, el 3 de octubre de 1865, motivo por el cual fue encarcelado; pero no sólo hizo la defensa de los reos sino que impugnó la Ley Marcial, oposición que realizó -sin banderías, sin incitar al pueblo- frente a la misma persona de Maximiliano quien, finalmente, derogó dicha ley, expidiendo una nueva mucho más moderada. Haciendo alusión a este acontecimiento, después de la muerte del Sr. Cázares se escribía en el diario de México, “El País”: El extinto Prelado fue un patriota. Las grandes energías y verdadero patriotismo del amado señor Cázares, fueron perfectamente reconocidos por todos cuantos le trataron en la intimidad.

Su proyecto a favor de la paz queda expresado en su discurso del 15 de septiembre de 1866:

No ha de ser la revolución la que nos enseñe el camino de la prosperidad Sólo la paz sabe prometer con verdad y cumplir con fidelidad; sólo la paz puede arreglar todas las cuestiones y allanar todas las dificultades, prevenir todos los temores y apagar todos los odios, afianzar todos los derechos y poner en armonía todas las cosas.